lunes, 27 de abril de 2015

Un gran regalo

A pesar de ser considerado como un deporte individualista y solitario, el atletismo me ha hecho un gran  regalo del que me siento afortunado, los amigos de verdad.



Empiezan siendo simples compañeros de entreno,  que te ayudan en el día a día. Con el tiempo, el roce hace el cariño y nos convertimos en inseparables, haciendo durante el rodaje grandes alegatos de las pequeñas historias cotidianas. 
Te levantas con el deseo de que llegue el momento para volver a vernos y continuar la conversación sin terminar del día anterior.


Esos amigos que nunca te fallan, que te levantan en los peores momentos y se alegran cuando algo te hace feliz,  pasan a ocupar un lugar en tu corazón y acaban formando parte de tu familia, de esa familia que no fue impuesta, sino que la vida hizo que tú eligieses. 




“Llega uno, luchamos todos” 

Buen lema de compañerismo. Por eso, ni los años ni la distancia hacen que se pierda el sentimiento de amistad, los verdaderos amigos siguen estando ahí,  puedes confiar en ellos, y cuando se vuelven a encontrar se paraliza el tiempo. 

Y reanudas aquella conversación que nunca terminó…



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