Tú lo llamas suerte, yo
lo llamo perseverancia. La suerte no existe, solo existe el trabajo duro y el
sacrificio para conseguir unos objetivos o al menos estar más cerca de ellos.
El pasado, ahí quedará, hay que empezar un
nuevo camino, a veces solo es necesario apartar un poco las aulagas de la vereda
para seguir avanzando y creciendo. No debemos quedarnos quietos con la
esperanza de que todo siga siendo igual que ayer.
Los momentos están para vivirlos, todos y cada
uno de ellos; unos te producen amor, alegría, emoción, ternura, pasión; otros
por el contrario te causan odio, rencor, tirria, enemistad, pero en ocasiones
esos momentos más desastrosos son los que te transforman y enseñan a no
rendirte y quedarte sentado lamentándote, te obligan a seguir luchando hasta
el final, dar todo de ti, hasta alcanzar tu meta.
Debemos aprender a
confiar en nosotros mismos, y darnos cuenta que aunque caigamos una y mil
veces, debemos levantarnos con más fuerza y seguir adelante…
No hay comentarios:
Publicar un comentario