Hay muchas excusas para
quedarse en casa y no salir a correr. Muchas veces nos
apetece más quedarnos en el sofá viendo la televisión evitando enfrentarnos al
frío de la mañana o a la oscuridad de la noche.
Cuando no nos apetece correr
pensar en sus beneficios puede ser una ventaja. Y recordar estos beneficios en
ocasiones es una fuente de motivación.
Una de las excusas más
frecuentes es “no tengo tiempo”. Y es que no es fácil encontrar tiempo para
correr en la rutina diaria. Pero quizás tendríamos libre entre treinta o
sesenta minutos... solo que por pereza, finalmente ese tiempo no lo invertimos
en correr.
Si no damos continuidad a
nuestros entrenamientos no podremos mejorar. Existen múltiples opciones a lo
largo del día o de la noche para encontrar esos minutos; levantarnos una hora
antes, comer en una hora en vez de dos, ver menos la televisión...
Tener organizado un plan de
entrenamiento y cumplirlo es fundamental: sería bueno entrenar tres o cinco
días a la semana y entre treinta o sesenta minutos diarios.
Lo demás son excusas, “Ser conscientes de que mantener la
persistencia en los entrenamientos tiene su recompensa”.
Y solo siendo constantes en
la dedicación lograremos mayores beneficios.


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